7/3/15

Aforismos de Hipócrates V




74. Mejor soportan los débiles y los ancianos los trabajos a que se hallan acostumbrados que los jóvenes y robustos que no están habituados a ellos.
75. Los hábitos inveterados, aun cuando sean perjudiciales, ocasionan menos daño que las cosas no acostumbradas. Conviene, pues, habituarse paulatinamente a lo insólito.
76. Muy peligroso es evacuar, llenar, calentar, enfriar o promover cualquier otro cambio violento en el cuerpo. Todo exceso es a la Naturaleza contrario. Lo que se va haciendo poco a poco no presenta peligro, bien pasando de un hábito a otro o de cualquiera otra manera.
77. Todo lo que se hace conforme a razón y no eventualmente, como un tratamiento indicado, debe continuarse, aun cuando no produjere efecto, en tanto que la indicación persiste.
78. Salen mejor librados de sus dolencias los que de jóvenes son laxos de vientre que los que le tienen estreñido; en cambio, en la vejez, resecándose éste, lo pasan peor.
79. La estatura aventajada da gentileza y gallardía a la juventud. Para la vejez es incómoda y tiene muchos inconvenientes.
80. Lo que causa más enfermedades es el cambio de estaciones. Y en estos tiempos las producen mucho más los rápidos cambios de calor o frío u otros análogos.
81. Hay temperamentos, a los cuales prueba mejor el invierno que el estío; y a la inversa.
82. Algunas enfermedades se desarrollan bien o mal, según estaciones. Ocurre lo mismo, según la edad, el clima o la alimentación.
83. En una estación, sea cualquiera, si se observa en el mismo día tan pronto calor como frío, procede esperar la aparición de alguna enfermedad otoñal.
84. Los vientos del Mediodía, no sólo debilitan el oído, obscurecen la vista y ponen pesada la cabeza, sino que, si mucho tiempo duran, se observa en los enfermos su pernicioso influjo. Si, en cambio, sopla el Aquilón (Norte), sobrevienen toses, males de garganta, constipación, disuria, escalofríos, dolores de costado y de pecho. Y, si mucho dura, hay que esperar en las enfermedades análogos accidentes.
85. Cuando a la primavera el estío es semejante, hay que esperar grandes sudores en las fiebres.
86. En tiempo de sequía, se presentan muchas fiebres agudas; y sí la mayor parte del año ocurre lo mismo, conviene esperar semejantes dolencias.
87. En tiempo constante, cuando las circunstancias propias de cada estación se suceden en orden regular, las enfermedades que entonces se presentan, siguen su proceso normal y terminan felizmente, pero cuando el tiempo cambia ocurre lo propio a aquélla.
88. Son en otoño muy agudas las enfermedades y muy graves. Por el contrario, la primavera es la estación más saludable y menos letal.
89. El otoño para los tísicos es funesto.
90. En lo que respecta a las estaciones del año, si el invierno es seco y dominan ciertos vientos del Norte y la primavera lluviosa con vientos del Mediodía, vendrán con el verano fiebres agudas, oftalmias, disenterías, que atacarán principalmente a las mujeres y a los que un de débil constitución.
91. Mas si el invierno fuere lluvioso y templado y reinasen vientos del Sur y la primavera seca y con vientos del Norte, las mujeres que debieran parir en la primera abortarán con la menor ocasión; y las que lleguen a ir a su tiempo, tendrán probablemente hijos enfermizos y débiles que, o morirán tempranamente, o se criarán enfermizos y valetudinarios. Por lo demás, se presentan disenterías, oftalmias secas y catarro, que hacen perecer a los viejos facilísimamente.
92. Si el verano es seco y sopla, al Aquilón y el otoño lluvioso y austral, se observarán en el invierno inmediato jaquecas, toses, ronqueras, corizas y también tisis.
93. Pero si fuere el otoño frío y seco será favorable a los linfáticos y a las mujeres. Los demás estarán expuestos a padecer oftalmias secas, fiebres agudas, corizas pertinaces y algunos también afecciones melancólicas.
94. De las constituciones anuales, el tiempo seco este más saludable y menos letal que el lluvioso.
95. Las enfermedades que más frecuentemente se observan en tiempos de lluvia son fiebres de larga duración, diarreas, gangrenas, epilepsias, apoplejías y anginas.
96. En los muy secos se padece tisis, oftalmias, dolores articulares, disurias y disenterías.
97. En cuanto a lo que respecta a las constituciones diurnas, las frías y secas dan más vigor al cuerpo y agilidad, buen color y finura de oído, aunque resecan el vientre e irritan los ojos. Aquellos en quienes preexistían dolores torácicos les sienten más agudos. Por el contrario, los vientos del Mediodía, relajan y aflojan el cuerpo, debilitan el oído, ponen pesada la cabeza, obscurecen la vista y producen pesadez en el cuerpo y laxitud en el vientre.
98. También según los tiempos, los niños y jóvenes se encuentran perfectamente en primavera y al entrar el verano y parte del otoño, y los adultos en lo restante del otoño y el invierno.
99. Preséntanse, en verdad, las enfermedades en todas las épocas del año; pero, no obstante, hay algunas que se presentan y agravan más comúnmente en ciertas épocas.

100. Insanias, melancolías, accidentes epilépticos, hemorragias, anginas, corizas, ronqueras, toses, lepra, empeines, manchas lívidas, son propias de la primavera, como asimismo pústulas, úlceras, tubérculos y dolores articulares.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...